Cuentos
de ciencia-ficción para pubertos
La
salud física y mental de Hubbard se deterioró con los años. Hoy día muchos de sus
fieles aseveran que la mayoría de las enfermedades son psicosomáticas y que
pueden tratarse con auditación. Pero Hubbard padeció de las más diversas
enfermedades. En los años sesenta sufrió periódicamente de neumonía; en 1965
tuvo que guardar cama y otra vez en 1967 por abuso de sustancias. La artritis,
su úlcera y la conjuntivitis nunca dejaron de aquejarle. En 1978 Hubbard sufrió
un segundo ataque de corazón. Kima Douglas, su médico oficial de 1975 a 1980,
reconoció la mala salud de Hubbard a lo largo de esos años. En 1975 Hubbard tuvo
un leve ataque de embolia en Curazao. David Mayo, entonces su brazo derecho,
cuenta que en 1978 le impresionó verlo prácticamente en estado de coma. Su
cabello pelirrojo se había vuelto blanco y Hubbard mismo se quejaba de
impotencia sexual: algo que atestiguan las mujeres a quienes sedujo. La iglesia
mantiene como una de sus doctrinas centrales que los estudiantes que llegan al
nivel de tetanes operativos tienen el poder de "postular", esto es, de lograr
lo que necesiten del mundo externo. Pero como en todas las sectas que prometen
el desarrollo de poderes paranormales, ni siquiera el creador de Cienciología
poseyó tal poder.
A piece of blue sky de Jon
Atack concluye: "Hubbard fue un mezquino sádico y un paranoide sediento de
poder" al que llama "oportunista, arrogante, egomaníaco amoral" y "un fabulista
mesmerista: un mitotero de cuentos y conjuros". Estas son palabras muy duras. No
obstante, es cierto que, cuando de joven coqueteó con el ocultismo de Aleister
Crowley, Hubbard se interesó por la hipnosis o mesmerismo. Atack también le
llama "plagiario cabal" aunque omite señalar que Hubbard hizo exactamente lo
mismo que su inmediata predecesora, Mary Baker Eddy, quien jamás le dio el
crédito de su supuesta ciencia al doctor Quimby. "Muy poco", afirma Atack, "si
es que algo del trabajo de Hubbard fue original". En el nuevo siglo algunos
sitios web usan palabras aún más duras sobre Hubbard y su iglesia. Algunos
comparan a las metas globales de Cienciología con la distopía de Orwell. La
primera impresión que me llevé al surfear esos sitios es que los apóstatas se
habían pasado de la raya. Pero una vez que leí los textos de Hubbard no pude
dejar de notar la similitud con el apéndice de 1984, "Los principios de nuevahabla".
El
objeto de la nuevahabla es producir un lenguaje compacto y contundente con
fines de control mental. Pensemos en las expresiones cienciológicas "out of tech" y "out of admin": violar las reglas de Hubbard sobre auditación y
administración. Es imposible no ver paralelos orwellianos en palabras como Ingsoc, avanzado socialismo inglés, o Minipax, diminutivo del Ministerio de la
Paz (en realidad: el Departamento de la Guerra). Algo similar puede decirse de
la fascinación de Hubbard con las siglas.
La
frase con la que abre un libro de texto que se les enseña a los estudiantes en
el siglo XXI dice: "Una civilización sin demencia, sin criminales y sin guerra:
esta es la meta de Dianética". Si tal fuera de verdad la meta, lo primero que
haría la iglesia sería denunciar a Hubbard. Un ejemplo de demencia son sus
mismas palabras: "Sé con certeza dónde he estado y quién he sido en los últimos
80 trillones de años". También llegó a afirmar que, sin engramas, el individuo OT más avanzado es inmortal, omnisciente y
omnipotente: nivel búdico que es posible alcanzar con sus enseñanzas. La religión
hubbardiana es una mezcla de ideas budistas, sicología pop, curaciones new age
y, en los cursos más avanzados, cuentos de ciencia-ficción para pubertos.
Portada de octubre de 1950 de
Fantastic Adventures que
contiene
una
historieta de Hubbard
[si no se ve esta imagen dar clic aquí]
Cienciología
es una cosmología gnóstica, simplificada y tecnicalizada para la masa; y la dianética, una
vulgata del sicoanálisis para la mentalidad norteamericana del do it yourself. Si la religión ha sido capaz
de atraer a celebridades como Tom Cruise, John Travolta, Chick Corea, Isaac
Hayes, Milton Kastelas y otros es simplemente porque, como la mayoría de las
estrellas de cine, son gente de mediana inteligencia.
Hubbard
fue el único legislador y el pontífice absoluto en su iglesia. Después de su
muerte su palabra escrita es considerada ex cátedra por los fieles. Duele ver
que los cienciólogos metan a sus hijos "al estudio de la tech". Me recuerda las
escuelas coránicas repletas de pequeños niños en los países fundamentalistas. Hubbard
fue el profeta de los cienciólogos, el "más grande humanista de la historia" que
vivió y renació desde los evos para salvar a la humanidad con sus liberadoras enseñanzas
(calca posmoderna de lo que los budistas creen de la reencarnación del Buda
salvador). En Cienciología se usa una S mayúscula, de la palabra inglesa Source,
La Fuente, para designar a Hubbard como los creyentes en la providencia usan
una D mayúscula al escribir Dios. Cuando di conferencias sobre
siquiatría en los auditorios de la iglesia, un busto de Hubbard tuvo,
por fuerza,
que acompañarme al lado. He llegado a ver estos bustos en los hogares de los
cienciólogos más beatos.
En la
Iglesia de Cienciología jamás ha habido un cuerpo democrático ni una iglesia
particular con verdadero poder. Tampoco hay periódicos publicados por la iglesia
misma sobre sus muchas actividades, y a los cienciólogos se les hace creer que es
malo leer los periódicos del mundo wog. "Si algo ha aparecido en el periódico
es falso", sentenció Hubbard. Rara vez se enteran de los escándalos en que se
ha visto involucrada la iglesia: como el encarcelamiento de los diez oficiales,
incluida la esposa de Hubbard, cuando
la Guardian Office infiltró las
oficinas del gobierno estadounidense. Cuando Jon Atack era un devoto
cienciólogo, por nueve años no oyó media palabra del juicio que llevó a la
esposa de Hubbard a la cárcel, a pesar que fue nota de escándalo en los medios
norteamericanos.
Parafraseando
al villano Darth Vader, Ron Hubbard Jr. decía que su padre se había basado en
"el lado oscuro de la fuerza" para desarrollar su tech. Aunque la comparación es
fantasiosa, la gente que conoció al primogénito de Hubbard tiene la impresión
de que éste trató toda su vida de escapar de la cárcel mental que su padre había
construido para él y su familia.