"Lo vi llorar como un niño"
Una de
las doctrinas más repulsivas en Cienciología, que también aparece a lo largo y
ancho del movimiento new age (la "nueva era"), es la afirmación que uno es
árbitro de su propio destino. Tal doctrina explica por qué a cienciólogos y
compañía les molesta tanto la palabra víctima: repulsa que he escuchado en
boca de la antigua dirigente de CCHR México. Al igual que los hinduistas
y su "ley" del karma, como los
cienciólogos creen en la reencarnación ven a los hambrientos y a los desvalidos
como responsables de su condición. No obstante, a diferencia del hinduismo y del new age,
en Cienciología se glorifica la riqueza de la minoría. Cierta vez una
ciencióloga me comentó que debido a leyes metafísicas ocultas el mencionado
José Arriola, la víctima de la siquiatría, había generado psíquicamente su
hospitalización involuntaria, aunque la ciencióloga y yo sabíamos que no estaba
loco cuando lo internaron: fue una acción estúpida de sus padres.
En un
comunicado oficial de agosto de 1967 Hubbard escribió: "No estoy interesado en
la moral wog". Wog era un epíteto racial que los colonizadores ingleses usaron
para describir a árabes y asiáticos. Como siempre, Hubbard retomó la palabra
sin decirles a sus admiradores de dónde la había sacado. Para el estudiante
avanzado la diferencia entre el wog y el cienciólogo es tan marcada como la
diferencia entre un pagano y un cristiano. Una viñeta personal arrojará algo de
luz sobre el tema. Cierta ocasión me solicitaron hablar por teléfono con la
madre de la directora general de CCHR Latinoamérica. A diferencia del
cienciólogo lego que tiene contacto con el mundo externo, esa señora vivía
completamente encapsulada en su burbuja cienciológica. Como yo no uso el caló
de los cienciólogos la señora me dijo "¡Creí que eras un wog!" En Cienciología Hubbard redefinió la palabra
ética. "Ética" significa obedecer a los oficiales de la iglesia y no cuestionar
sus políticas. El concepto hubbardiano se parece a lo que Orwell llamaba ideacrimen: una idea en contra del
partido. Bien practicada, la ética del cienciólogo "autoencapsulado" hace que
éste tenga pocos, si es que algún, pensamiento propio.
En
1968 Hubbard inició el insólito castigo de tirar al mar al cienciólogo a
disciplinar: castigo que, en el más perfecto uso de nuevahabla orwelliana, denominó
"Ética Instantánea". A los estudiantes que cometían la más ligera falta los
oficiales los tomaban de los brazos y piernas y los echaban a bordo. Era toda
una ceremonia en que tenía que estar presente la tripulación. Como en los
cuentos de piratas, a las víctimas se les vendaba los ojos antes de echarlos
una docena de metros abajo al agua fría del océano. La primera vez que Hubbard
ordenó eso, en mayo de 1968, la tripulación quedó atónita. Las víctimas eran
dejadas en el agua desde algunos minutos hasta horas antes de subirlos. John
McMaster, quien tuvo que soportar la acción disciplinaria más de cinco veces
cuenta cómo lo mandaron llamar a cubierta donde estaba Hubbard, su esposa Mary
y su hija Diana:
Se me
colocó inmediatamente debajo de la "familia real". Diana bajó, se puso delante
de mí y leyó una lista de mis crímenes: cosas como que quería tomar el mando y
que había echado a perder esto o aquello. Puras mentiras. Tan enfurecido estaba
que casi la agarro y la arrojo a ella por
la borda. Entonces Diana me canta: "Arrojamos tus pecados y errores a las olas
y esperamos que salgas como un mejor tetán". Estuve a punto de decir: "Agarren
al pinche gordo que está allá: ¡él es el cabrón ―tírenlo al mar!" Debí haberlo hecho. Ojalá y lo hubiera hecho:
habría roto el hechizo en que se encontraban todos.
El
Comodoro y su hija Diana,
nombrada
oficial por Hubbard
a
sus diecisiete años
[si no se ve esta imagen dar clic aquí]
John
McMaster fue echado por la borda. La última vez que lo hicieron lo dejaron tres
horas en el agua y cuando lo subieron tenía una clavícula rota.
Ese
mismo año Hubbard ideó algo peor. Convirtió la cámara que albergaba la
gigantesca cadena del barco en un calabozo para niños traviesos. Como siempre,
los cienciólogos que conozco, tan encerrados en sus burbujas e intencionalmente
ignorantes de la biografías que se han escrito sobre su gurú, no han oído
hablar de este castigo. En un artículo del Sunday
Times de Londres de noviembre de 1968 Alex Mitchell reportó que una mujer
corría llorando con dos niños alejándose del barco de Hubbard, sólo para ser
capturada y regresada por la tripulación.
Debo
decir que la lectura de las biografías de Hubbard me indignó sobremanera. Indigna
el hecho que jamás se haya llevado a la justicia al "gordo cabrón" por sus
crímenes. Pero es que al crear la Org del Mar y vivir rodeado de sus admiradores
más leales Hubbard se colocó en una posición al margen de la ley.
Para
1969 Hubbard ya recibía un salario anual de 52 millones de dólares por los
cursos en varios países (cuando murió la revista Forbes calculó que sus emolumentos
excedían los $40 millones anuales). En 1970 creó un nuevo elemento de elite en
su barco, la Organización de Mensajería del Comodoro (CMO por sus siglas en
inglés). Las mensajeras CMO eran ninfetas en hot pants a través de las cuales Hubbard comunicaba sus órdenes a
la tripulación. Las púberes habían nacido en Cienciología: seres inmaculados no
contaminados por el mundo de los wog. Tanto para las mensajeras como para sus
padres, que las habían entregado al barco de Hubbard, era un honor servirle. El
poder de las ninfetas de Ron era enorme; con el tiempo se convirtieron en
autoridades temidas. Posteriormente Hubbard ordenó que parte del uniforme de
sus ninfetas CMO fueran labios pintados y lentes oscuros: lo que les daba un
toque aún más siniestro. Como confesó Jill Goodman, una de éstas
que
abandonaría el barco: "Nos convertimos en pequeñas brujas venenosas: teníamos
poder y éramos intocables". La imagen de muchachitas güeras en hot pants y lentes oscuros es tan visual
que un cineasta bien podría filmar una película en cuyo póster promocional
aparezcan alrededor de Ron. Ese año de 1970 Hubbard fue sentenciado a prisión in absentia en Francia por fraude. Pero
como no volvió a pisar suelo francés eludió la justicia.
Jim
Dincalci, el oficial médico del barco del que Hubbard era comodoro, declaró:
"En un momento habló de cómo un ángel le dio a él este sector del universo". Luego
añadió:
Una de las cosas
que más le molestaba es que jamás recuperó el dinero que escondió en vidas
pasadas. Había algo dentro de la estatua de un caballo en Italia que él había
escondido en el siglo XVI. Había sido escritor y había escrito El príncipe. Dijo: "Ese hijo de puta
Maquiavelo me lo robó". Hablaba mucho de
su infancia y de todos los caballos que había montado cuando era pequeño; de
cómo podía subirse a ellos antes de que caminara. De ninguna manera quedé con
la impresión de que fuera una infancia feliz. Mucha amargura había ahí sobre
sus padres.
En 1975 Mary, la esposa de Bent Corydon, vio algo en el barco de
Hubbard que se le grabó. Hubbard bajaba del elevador cuando su hijo Quentin
estuvo a punto de cruzarse con él. El
En
1977 se realizó una redada en todas las oficinas de la Iglesia de Cienciología
a ambos lados de Estados Unidos por órdenes del gobierno federal, la famosa
Operación Blanca Nieves que cubrió los titulares de la nación. Pero desde principios
de 1976 Hubbard casi no aparecía en público. A los miembros de la cúpula les
disgustaba que vieran su aspecto tan distinto a las fotografías oficiales. El
comodoro estaba muy pasado de peso, fumaba como chimenea y tenía una
protuberancia en la frente, como se ve en una fotografía que le tomó Dincalci. Kima
Douglas, su médico oficial, se la quitó con cirugía removiendo los depósitos de
grasa. Ya en tierra firme Quentin Hubbard fue hallado en estado comatoso en un
coche. Tenía veintidós años. En las biografías de Russell Miller y de Jon Atack
se lee que el chico estaba psicológicamente acorralado. Incluso tenía un
guardaespaldas para que no huyera de Cienciología y de su padre, cosa que al fin
logró, y de modo definitivo. La Operación Blancanieves resultó que en 1978 Mary
Sue, la esposa de Hubbard, y otros diez oficiales de la cúpula fueran encarcelados por haber
infiltrado oficinas del gobierno norteamericano: el mayor incidente
de espionaje interno en la historia de los Estados Unidos. Hubbard
había eludido la justicia; y decidió crear la Cine Org en su rancho de California.
Fotografía
de Hubbard que la
iglesia
jamás le enseña a sus fieles
[si no se ve esta imagen dar clic aquí]
Los cienciólogos contratados en la Cine Org que sólo habían visto a su salvador en las fotografías oficiales, recibieron un shock al verlo. Parecía falto de sus facultades con vedijas de saliva en la boca; tenía podridos los dientes y su descuidado cabello le llegaba a los hombros, además de su voluminoso abdomen. Eso sí: en su rancho había guardias de seguridad vigilando la propiedad con walkie-talkies las veinticuatro horas. Cuando Adelle Hartwell llegó a la Cine Org escuchó unas palabras que nunca se le olvidarán:
—"You dirty goddam sons of
bitches, you’re so goddam stupid. Fuck you, cock-suckers!" (¡Condenados hijos de la chingada:
son unos pinches pendejos! ¡Váyanse a la verga!).
La señora Adelle preguntó alarmada:
—¿Quién
habla así?
—El
jefe.
—¿Quieren
decir... el líder de la iglesia?
—Oh sí —le respondieron.
En otra
ocasión Adelle presenció una patética escena: "¡De verdad que lo vi [a Hubbard]
un día quitándose el sombrero, pisarlo a zapateadas y llorar como un niño!" Los miles de estudiantes de Cienciología no
tenían conocimiento alguno sobre la personalidad real de Hubbard.
Para los años ochenta ya había muchos centros de Cienciología en Estados
Unidos y Europa. Sus enseñanzas atrajeron a varios millonarios y
multimillonarios: cosa que explica la existencia del imperio religioso en
tiempos presentes. En 1980 Hubbard desapareció completamente de la vista
pública, huyendo por temor a que lo encarcelaran como a su mujer; el mundo
secular no sabría de él hasta su muerte. En los años previos a su muerte sus
cercanos presenciaron su gradual deterioro: temblorines, uñas muy crecidas,
fobias a los olores, pánico de ver a gente que no le era familiar y su
facultades mermadas. Irónicamente, mientras disminuía su salud mental el imperio
religioso crecía vendiendo la idea de la "ciencia de salud mental" descubierta
por el mismo Hubbard. El 17 de enero de 1986 sufrió una embolia minusvalidante.
Murió una semana después. Su deceso fue presentado por David Miscavige con las
siguientes palabras: "Así, a las veinte horas del 24 de enero, AD 36, L. Ron Hubbard se deshizo de su
cuerpo". En el círculo más
íntimo de seguidores, ninguna disonancia cognitiva parece haber causado la forma en que
Hubbard se fue deteriorando mentalmente hasta su muerte. Al contrario: en lugar del AD cristiano
(Anno Domini), "AD" es usado por los cienciólogos como After Dianetics, esto es, cuentan la historia a partir de la
publicación del primer libro de Hubbard. A pesar de que su muerte no sólo fue
natural, sino patética, Miscavige alegó que Hubbard se deshizo voluntariamente
de su cuerpo: cuento chino que he escuchado en boca de varios cienciólogos con
quienes traté.
La
muerte de Hubbard fue un parteaguas. David Miscavige se convirtió en el nuevo
dictador de la iglesia. Algunos de los millonarios que le habían dado fortunas
a la iglesia se arrepintieron. En 1987, al siguiente año de que Hubbard murió,
Rudolf Willems se dio un balazo después de haber gastado millones de dólares en
la iglesia y de haber llevado a su compañía de acero a la bancarrota. Los años
subsecuentes a la muerte de Hubbard representaron un éxodo masivo de fieles. Fue
precisamente debido al éxodo que un biógrafo profesional, Russell Miller, pudo
recolectar suficiente material para escribir la primera biografía verídica sobre
Hubbard. Pero a pesar de las torpezas de Miscavige la iglesia sobrevivió la crisis.
Ya en el
nuevo siglo asistí a un auditorio de cienciólogos en México. Vi a David
Miscavige en la grabación de su conferencia anual. Un cartelón en la pared que
daba a la calle del auditorio decía: "¡Sólo los claros y los OT sobrevivirán en
este planeta!" Desde Moisés este ha sido
el truco usado por los fundadores de religiones: hacer creer a sus adeptos que
son el pueblo elegido, los iniciados, los salvados por el redentor. Cuando
escuché a Miscavige hablar reiteradas veces de la "mente reactiva" no pude
apartar de mi mente el similar concepto "mente mortal" de Mary Baker Eddy. El
discurso de Miscavige me hizo pensar que, al igual que la Ciencia Cristiana, la
Cienciología envejecerá y decaerá con el tiempo. Si bien los cienciólogos
hablan como actualizados tecnócratas —lo que los críticos de nuevahablas psicologicistas llaman psychobabble (psico bla-bla-bla)—,
como todo culto la Cienciología pasará de moda.
Miscavige,
quien hasta el momento de escribir ha dirigido la iglesia desde la muerte del
fundador, ha sido acusado de asaltar físicamente a tres personas durante
interrogatorios denominados gang bang
security check. Esto se sabe gracias a una deserción y declaración jurada
de abril de 1988 de Vicki Aznaran, la presidenta del Centro de Tecnología
Religiosa de la iglesia. Durante el asalto Miscavige y Steve Marlowe escupían
frecuentemente a las caras de los sujetos a interrogar. En otra ocasión
Miscavige le dijo a John Axel, uno de los más altos ejecutivos de franquicias en
Cienciología, que se quitara los anteojos. Axel lo hizo y Miscavige le dio un
puñetazo en la cara.
—¡Estás
parado en el camino del puente de Ron!
Si por
pura curiosidad el hombre de la calle entra a un edificio de la iglesia verá El
Puente a la Liberación Total, un cartelón donde se mencionan los diversos
cursos ascendentes de la iglesia. Los más avanzados son tan caros que, como lo
constatan los apóstatas, "mientras más cruzas el puente de Ron más se desvanece
tu cuenta bancaria".
El
truco psicológico de toda secta esotérica es vender la idea de niveles secretos
de iluminación a los que sólo tienen acceso los iniciados. En una ciencia real
cualquiera puede consultar libros o las más especializadas revistas de física,
química o geología en las bibliotecas de las universidades. Pero como las
sectas se basan en una estricta jerarquía y los poderes que prometen son
ilusorios, su único poder es vender la
idea de niveles para iniciados. En la masonería, donde se habla de "El gran
secreto", se llega hasta el famoso Grado 33. Al Grado 18 los masones le llaman
"Príncipe Rosacruz". Cienciología es simplemente un caso más de esta trampa de
niveles sólo para entendidos. Como decía en mi carta a Germán, para llegar al
nivel de claro o aclarado uno debe haber desembolsado lo que cuesta un departamento, y
para llegar al nivel de OT 9 el
cienciólogo debe haberle pagado lo que cuesta una mansión. En el cartelón promocional
de El Puente a la Liberación Total se omite, por razones obvias, la lista de
precios.
Algunos masones
llegan, en efecto, al Grado 33. Pero en Cienciología probablemente no existen
los niveles que van del OT 13 al OT 15. A diferencia de los otros niveles OT
éstos ni siquiera tienen título. OT 15
sería el último nivel de la religión, en que el cienciólogo obtiene la
liberación total sobre la materia.
Si
comparamos a Cienciología con Escatología, la secta en la que estuve,
las semejanzas son enormes. La directora de Escatología poseía un texto secreto
de Walter que revela "las leyes de la transición consciente", esto es, el paso
de "este plano de la existencia a otro más elevado". Es el nivel máximo de
iluminación al que puede aspirar el escatólogo: irse a la otra vida sin
experimentar la muerte. Pero cruzar el "puente" de Cienciología es más caro que
el "puente" de Escatología. Como también le dije a mi hermano, ésta es la secta
que más dinero les saca a sus fieles, y ese era el "puente de Ron" ($) en el que el
autor del libro crítico se había interpuesto.
Hasta
la fecha las hagiografías sobre Hubbard continúan manteniendo las ficciones que
los biógrafos tan contundentemente refutaron. A pesar que colaboré
estrechamente con cienciólogos, es probable que cuando el presente libro salga
a la luz pública intentarán tomar medidas en mi contra. El
departamento que se encarga del trabajo sucio, un verdadero departamento de
inteligencia de la iglesia, solía llamarse Guardian
Office en tiempos de Hubbard. Desde 1983 fue renombrado Office of Special Affairs (OSA), Oficina
de Asuntos Especiales. Al momento de escribir, en la Ciudad de México la oficina
de OSA se encuentra en la calle Puebla #31 de la Colonia Roma.
Cuando
en los años noventa internet revolucionó de forma dramática la información, la
Iglesia de Cienciología recibió un duro golpe. En general, la gente no lee biografías
y muy pocos hemos leído aquellas en que me basé para escribir este libro. Pero gracias a internet por vez primera en la historia personas
separadas por estados, culturas y aun océanos pudimos compartir nuestras
experiencias. Una gran cantidad de ex cienciólogos y no
cienciólogos nos dimos cita en el ciberespacio. Páginas web críticas de la iglesia brotaron como hongos. Las ideas de los
cursos más avanzados, que la secta enseñaba a los fieles cuando habían
desembolsado un cuarto de millón de dólares, fueron publicadas. Sólo así la
historia del villano emperador Xenu fue ridiculizada ante la opinión pública,
incluso en un artículo destacado de Wikipedia. No obstante, en lugar de
repudiar la ridícula historia los oficiales de la iglesia emprendieron una
cruzada en contra de sus detractores. A través de sus influencias y usando su
enorme poder económico, la Office of
Special Affairs encontró a quienes publicaban el material secreto y los
demandó por infringir derechos de autor.
Pero
el material ya estaba en los discos duros de las PCs de los apóstatas y detractores de la iglesia.